Ciclo de Introducción a la Literatura de Ciencia Ficción

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Imagen de http://www.wall-pix.net

Este es un taller de lectura y discusión de relatos clásicos que pretende ofrecer una perspectiva histórica y estilística del desarrollo del género, principalmente en su vertiente anglosajona.

Las lecturas y temas propuestos pueden sufrir modificaciones de acuerdo a las necesidades que puedan surgir en el desarrollo del taller.

Sesión 1:

Presentación.

Tema: ¿Que es la Ciencia Ficción?

Lectura de Análisis: La Literatura del Cambio, Christopher McKitterick.

Documental: La Historia de la Ciencia Ficción (History Channel), parte 1 y parte 2.

Lectura propuesta: Una Odisea Marciana, Stanley Weinbaum.

Largometraje propuesto: La Máquina del Tiempo, H. G. Wells.

Sesión 2:

Discusión sobre la primera lectura.

Tema: Los orígenes del género y sus componentes literarios y científicos.

Lectura de Análisis: “Una Nueva Clase de Revista”, editorial de Amazing Stories, n° 1. 1926.

Lectura propuesta: Cae la Noche, Isaac Asimov.

Sesión 3:

Discusión sobre la segunda lectura.

Actividad: Lectura de Análisis: “Ciencia-Ficción”, inserción de Astounding Sciencie Fiction. 1938.

Tema: La Edad de Oro y la identidad del género.

Lectura propuesta: Las Verdes Colinas de la Tierra, Robert Heinlein.

Largometraje propuesto: Predestinación (Todos Ustedes Zombies), basado en una historia de Robert Heinlein.

Sesión 4:

Discusión sobre la tercera lectura.

Tema: Asimov, Heinlein, Clarke, y otros grandes nombres del género.

Cortometraje: “La Estrella”, de Arthur Clarke (La Dimensión Desconocida).

Lectura propuesta: Los Nueve Billones de Nombres de Dios, Arthur Clarke.

Sesión 5:

Discusión sobre la cuarta lectura.

Tema: De naves espaciales a viajes en el tiempo; los grandes temas del género.

Cortometraje: “Para Servir al Hombre”, de Damon Knight (La Dimensión Desconocida)

Lectura propuesta: No Tengo Boca y Debo Gritar, Harlan Ellison.

Largometraje propuesto: Infiltrado (Impostor), basado en una historia de Phillip K. Dick.

Sesión 6:

Discusión sobre la quinta lectura.

Tema: La Nueva Ola y la Ciencia Ficción como un género experimental.

Lectura de Análisis: Visiones Peligrosas: Introducción, por Harlan Ellison. 1967.

Lectura Propuesta: El Día Antes de la Revolución, Ursula K. Le Guin.

Sesión 7:

Discusión sobre la sexta lectura.

Tema: El movimiento feminista, los derechos civiles, la política y la Ciencia Ficción.

Lectura de Análisis: Racismo y Ciencia Ficción, por Samuel R. Delany. 1998.

Lectura Propuesta: El Mercado de Invierno, William Gibson.

Largometraje Propuesto: Johnny Mnemonic, William Gibson.

Sesión 8:

Discusión sobre la séptima lectura.

Tema: El cyberpunk, las distopías y el pesimismo en la Ciencia Ficción.

Lectura de Análisis: Prologo de Mirrorshades, Bruce Sterling.

Lectura Propuesta: Alfombras de Wang, Greg Egan.

Sesión 9:

Discusión sobre la octava lectura.

Tema: La Ciencia Ficción como movimiento literario y cultural.

Lectura de Análisis: Como es que los Principales Autores de Ciencia Ficción de América dan forma a tú Futuro, Eileen Gunn.

Cierre del Taller.

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3 comentarios en “Ciclo de Introducción a la Literatura de Ciencia Ficción

  1. Esta cita me pareció bien interesante:

    Para muchas personas, la imaginación y la investigación son incompatibles. La imaginación les parece la antítesis del trabajo científico porque la consideran incontrolable, inaprehensible o incierta. Pero si se examina con más detalle el proceso del descubrimiento científico, se verá que el salto de lo conocido a lo desconocido, de lo verificable a lo supuesto, no se efectúa mediante un cálculo sino gracias a las facultades de intuiçión y de imaginación.

    Esto se desprende claramente de las ideas de muchos grandes inventores. Por supuesto, el camino que siguen es el de la razón pura, que les lleva hasta el borde de lo ¡nuevo” y lo “diferente”, pero a partir de allí la imaginación debe conducirles a otra reglón, a una nueva pista.

    En la exploración del futuro, la imaginación desempeña un papel especial. Es la única fuerza capaz de deshacer bruscamente los lazos de esta ‘sujeción temporal” que a todos nos encadena. Porque todos estamos (sin exceptuar a los genios de la clase de un Einstein) mucho más marcados de lo que solemos admitir por el espíritu y el estilo de nuestra época. y esa Influencia determine nuestra concepción de la evolución futura.

    El futurólogo norteamericano de origen suizo Max lldé ha ilustrado muy bien con un ejemplo esta dependencia de la “previsión respecto del marco temporal en el que se establece’. Max lldé se preguntaba cómo podía un hombre de la Edad Media representarse el futuro. Sin duda alguna, el futuro era para él una época en que las iglesias, los claustros y el clero desempeñarían un papel importante, es decir, una especie de Edad Media de tamaño mayor.

    Hoy sabemos que una previsión semejante sobre ‘los tiempos modernos’ hubiera sido no sólo muy incompleta, sino en parte errónea. Pero quizás nosotros nos equivocamos también cuando, según suele ocurrir, imaginamos el siglo XXI como un periodo de exploración todavía más profunda del mundo y de la naturaleza, un período de técnica aún más poderosa y exacta.

    Esto quiere decir que, si la futurología está dispuesta a considerar como una lección los errores cometidos por los antiguos profetas, no podrá limitarse a prolongar las actuales líneas del desarrollo. Tendrá también que admitir en sus consideraciones lo inaudito, lo nunca visto, el elemento que no es, o que casi no es, concebible. Sin embargo, al obrar así, la futurología tropieza con una paradoja. En efecto, si supiéramos lo que todavía no podamos saber, ello formarla ya parte de nuestros conocimientos, dejarla pues de sor ‘lo que está por venir, en el sentido más limitado de la expresión.
    Pero existe ante todo un vasto sector del futuro en el que lo que no fue ‘hoy’, ni es todavía ‘mañana’, puede figurar como hipótesis, suposición, reflexión o conjetura. Sólo unas cuantas de las muchas ideas que surgen en esa zona intermedia se convierten más tarde en realidad, la mayor parte son efímeras, otras surgen prematuramente y han de esperar su momento, otras revisten todavía al principio una forma intelectual, enteramente diferente de lo que será su aplicación ulterior.
    Es a esta zona del porvenir a la que la futurología ha de consagrar particular atención. Por consiguiente, no debe limitarse a una actitud de observación, sino también incitar y estimular.
    ¿De qué manera puede hacerlo? Ante todo en una forma que posee una tradición milenaria: la utopía. La utopía trazaba la imagen de lo ‘deseable’ (es decir, lo que no podía lograrse en el mundo donde ella se situaba), proyectando ‘estados ideales’. Evidentemente, no podía tratarse más que de un juego intelectual y filosófico, ya que nunca se ha previsto la realización de esos estados que no pertenecen e ‘ningún lugar’».

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